Al menos 20 presidentes y sus respectivos síndicos y tesoreros están en la antesala de pasar serios problemas legales, porque han hecho de la omisión y la violación a las disposiciones legales, su carta de presentación como autoridades.
Lo dicho aquí la víspera. En cuatro meses han mostrado el cobre y más cuando se trata de recursos económicos, porque a nuestras autoridades parece que lo único a lo que le apostaron en su incursión política es a hacerse de dinero.
Al menos esa es la lectura que dan con sus hechos. Como lo habíamos referido, primero intercambiando contratos de personal para impulsar a familiares en otras administraciones municipales, algunos cobrando sin trabajar y ahora, nuevamente sale a la luz, que una veintena de alcaldes, le han apostado a la anarquía en el manejo de sus arcas.
Ahí están los casos de los ayuntamientos de Amaxac, Apetatitlán de Antonio Carvajal, Apizaco, Atlangatepec, Calpulalpan, Chiautempan, Contla de Juan Cuamatzi, Cuapiaxtla, Españita, Hueyotlipan, muñoz de Domingo Arenas, San Juan Huactzinco, San Pablo del Monte, Santa Ana Nopalucan, Santa Isabel Xiloxoxtla, Tepeyanco, Tlaxco, Xaloztoc y Zitláltepec de Trinidad de Sánchez Santos, que sus autoridades, hasta este martes, no habían entregado sus cuentas públicas correspondientes a los primeros tres meses de sus respectivos mandatos.
Y tampoco han presentado, en algunos de los mismos casos, sus presupuestos basados en resultados ni su programa operativo anual.
Es decir, que se han gastado, en algunos casos, el dinero a tontas y a locas, o bien, sin una debida estrategia para impactar de manera adecuada en las necesidades sociales que enfrentan sus respectivas demarcaciones.
Pero de ello, existe su respectiva sanción. Así lo prevé la Ley de Fiscalización Superior del estado de Tlaxcala y sus municipios, que establece que el Órgano de Fiscalización Superior (OFS) requerirá y apercibirá a los servidores públicos responsables para que presenten la cuenta pública y en el caso de que no lo realicen en un último término de cinco días, contados a partir de la notificación del requerimiento y apercibimiento, procederá a fincar la responsabilidad correspondiente y se impondrán las multas de hasta de 300 días en caso de que la omisión se prologue por tres meses.
Además, independientemente de las multas y sanciones que se impongan, los entes fiscalizables, están obligados a presentar la cuenta pública y el OFS informará al Congreso en un lapso no mayor de 10 días, de las cuentas públicas que sin causa justificada no se hayan presentado por los entes fiscalizables por el trimestre que corresponda, para que éste denuncie ante la autoridad ministerial por la probable comisión del delito que resulte, además de las diversas acciones que correspondan.
Es decir, los actos y omisiones de nuestras autoridades municipales tienen sus consecuencias. Solo falta ver, como siempre lo ha esperado la sociedad y ya hasta se cansó, que procedan de manera ejemplar en contra de los omisos.
En caso de no hacerlo, los diputados, que son quienes tienen la facultad legal de proceder, perderían la calidad moral y legal para hacer cumplir las leyes, y pasarán como patiños y comparsas de las autoridades omisas.
Al margen:
Vaya lío que se armó en la capital del estado, cuando cientos de militantes de la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios Rafael Ramírez (Fnerrr) –ellos aseguran que fueron cinco mil personas- marcharon y se manifestaron en demanda de la construcción de la casa del estudiante y la autorización de claves oficiales a tres bachilleratos fundados por la organización.
A Tlaxcala llegaron en su apoyo jóvenes de la agrupación de estados de México, Oaxaca, Veracruz y Puebla, dicen que con recursos propios; vaya, no necesitaron de nadie para ello; serán muy pudientes los chavales.
Sus demandas pueden ser justas, discutibles y hasta atendibles, en la medianía. Son más de 80 días en plantón de los estudiantes, que aprovecharon el inicio de esta administración para exigir algo que quizá les prometieron y ofrecieron en el sexenio anterior, el cual los toleró. Pero muchos, miles de personas, resultaron afectados con esta movilización; esperemos que pronto haya una negociación –ceder, por una parte a las exigencias y atender las demandas que se puedan- para que esto no vuelva a ocurrir.
























































