En los últimos seis años, en Tlaxcala se han registrado 241 tomas clandestinas de hidrocarburos, pero en lo que va del primer trimestre del año, cifras oficiales han detectado más de 20 robos de este tipo, de acuerdo con un reporte de la paraestatal Petróleos Mexicanos, que advierte que detrás de la mayoría de esos hurtos está el crimen organizado.
Dichas cifras demuestran que el robo de hidrocarburo se ha convertido en una actividad que gana adeptos y que la autoridad, en sus diversos niveles de gobierno, no han hecho nada o muy poco para frenar ese delito, que tiene sus daños colaterales, como la inseguridad y el peligro que genera.
Ahí están los casos registrados en Tlaxcala, como el ocurrido el pasado viernes, en donde un hogar en el municipio sureño de Mazatecochco, se incendió porque operaba como bodega clandestina, desde luego, de hidrocarburos.
Este mismo reporte, da cuenta que, pese al discurso del gobierno, el crimen organizado es el encargado de ordeñar los ductos Pemex en al menos 25 estados del país, incluido Tlaxcala. Las únicas entidades en donde no se presenta el robo de hidrocarburos a través de la instalación de ductos, según Pemex, son Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Nayarit, Quintana Roo y Yucatán.
Los reportes elaborados por la empresa indican que se ha detectado a integrantes o grupos de los cárteles de Los Zetas, Golfo, Jalisco Nueva Generación (CJNG), Pacífico, así como a grupos independientes, detrás del delito.
Mientras que la consultora mexicana Etellekt, en un estudio afirma que la fragmentación de las organizaciones del crimen organizado y narcotráfico, la diversificación de sus actividades delictivas, la apertura del mercado energético y el encarecimiento de los combustibles ha contribuido a un aumento en el robo de hidrocarburos, actividad que dominan los grandes cárteles del país, quienes son responsables de 95 por ciento de las tomas clandestinas a nivel nacional.
A través del reporte “Situación actual y perspectivas sobre el robo de hidrocarburos en México”, la firma especializada en análisis de riesgos y políticas públicas pormenoriza que la participación de estas organizaciones trasnacionales hace dos años se distribuyó en 38.88 por ciento por Los Zetas y 21.39 por ciento por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Asimismo, el Cártel del Golfo controlaba en 16.34 por ciento el mercado de robo de hidrocarburos; los Beltrán Leyva 7.57 por ciento; el Cártel de Sinaloa 6.29 por ciento; la Familia Michoacana 2.52 por ciento; los Caballeros Templarios 1.26 por ciento; y el Cártel de Juárez 0.70 por ciento.
Para extraer el combustible, según reportes de Pemex y de la Procuraduría General de la República (PGR), los grupos criminales se apoyan en trabajadores de Petróleos Mexicanos, quienes les informan sobre los puntos donde se pueden instalar las tomas.
Con esa información queda claro que en Tlaxcala, insisto, a pesar de lo que se ha querido mostrar, el crimen organizado se ha infiltrado. El robo de hidrocarburos no lo hace un personaje en solitario. Aunque en el caso de Tlaxcala, hay quienes se atreven a asegurar, que en la zona de Cuapiaxtla y El Carmen Tequexquitla, esta actividad ha existido por los menos en los últimos 40 años.
Pero si muchos lo saben, por qué las autoridades municipales, estatales y federales no han hecho algo.
El reporte de Pemex indican que la habilitación de tomas ilegales presenta un incremento al pasar de 239 detectadas en 2011 a seis mil 873 sólo en 2016. Ahí está la magnitud del problema y por desgracia, Tlaxcala no es ajena y no es escondiendo la cabeza ni negando los hechos como esto se va a solucionar.
























































