En un reparto de cuotas y espacios entre las diversas bancadas y representantes de partido parece que se reducirá la elección de los integrantes del Consejo Consultivo de la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Las fracciones parlamentarias del PRI, PRD y PAN al parecer ya tienen a sus respectivos candidatos, solo que a ninguna de las mismas, por si solas, les alcanza el número de votos requeridos para definir a los nuevos funcionarios, de ahí que los acuerdos alcanzarán al resto de la estructura de ese organismo.
El PRI, como fuerza mayoritaria y con sus aliados, PVEM, Socialista y Nueva Alianza, así como la “independiente” Yazmín del Razo Pérez, podrían llegar hasta 13 votos, requerirá de cuatro sufragios más para lograr la mayoría calificada en esta elección e imponer a la propuesta que ellos decidan.
El ex alcalde y ex funcionario de la CEDH, Florencio Licona parece que es el principal prospecto priista o al menos de una parte de esa bancada, al grado que el ex secretario de Gobierno, Ernesto Ordóñez Carrera ya hace la labor correspondiente de personero. El ex encargado de la política interna en la administración de Mariano González Zarur creé que todavía tiene algún peso y con el afán de ayudar a su pareja, la actual encargada de la CEDH, María Angélica Temoltzin Durante, hace la labor para que el nuevo presidente del organismo le rinda pleitesía a él y cuide los intereses de su amada.
Pero también ya abogó por Florencio Licona el ex presidente del Tribunal Superior de Justicia del estado (TSJE) y hoy titular de la Procuraduría General de Justicia del estado, Tito Cervantes Zepeda, quien sueña con tener en dicho organismo a alguien que evite emitir alguna recomendación por el proceder y presuntos abusos de sus muchachos en esas estrategias sofisticadas del “Tehuacán” para obtener declaraciones.
En el caso del PAN, con sus cuatro votos, aunque el neopanista Juan Carlos Sánchez García, no se sabe si votará con los intereses del PRI, las cosas no son distintas. Tratará de imponer su voluntad y es a favor de Pedro Emanuel Ortega Espinoza, ex funcionario de la CEDH.
Sin embargo, para ello ha utilizado la “operación” de la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso local, Dulce María Ortencia Mastranzo Corona, quien ha sido más que gris en este proceso. Tan es así, que las limitaciones y soberbia de la oriunda de San Pablo del Monte, le han llevado a ser rebasada en el proceso por su homólogo priista Ignacio Ramírez, quien como presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, ahora mismo mantiene el control de la designación.
El PRD y su bancada también hacer lo propio y busca hacer acuerdos con los grupos de oposición, como Morena, PAC y PT –aunque de éste no se fía-, para impulsar alguna postulación. Aunque se habla del ex funcionario del Congreso local y ex consejero de la CEDH, Francisco Santillán, lo ciertos es que sus ligas con Lorena Cuéllar Cisneros y Fabricio Mena Rodríguez, hermano del mandatario Marco Mena, lo hacen poco probable.
Ello porque el coordinador de la bancada del PRD, Alberto Amaro Corona y la mayoría de los diputados de ésta, se mantienen distante a Cuéllar Cisneros, por lo que ahora Francisco Santillán busca el respaldo también a través del tricolor.
Con esas posiciones, al final, el acuerdo político –y dudo que las capacidades- será el que imperará, con el concebido reparto de cuotas entre los diputados.
El pastel en disputa es amplio, “todos pueden caber”, ya que, en la visión de la mayoría, son 88 plazas las que tiene la CEDH, además, del presidente y los cuatro consejeros, cinco direcciones, seis visitadurías, dos jefes de unidad, 16 jefaturas de departamento, 17 auxiliares A, siete auxiliares B, 30 espacios más como auxiliares c y d.
En esos 88 espacios habrá la posibilidad de lograr equilibrios y si usted lo duda, al tiempo lo dejamos porque seguramente habrá “limpia y cambios” en la CEDH y los nuevos inquilinos tendrán como promotores a los integrantes de la LXII Legislatura local.
























































