Los delegados federales en Tlaxcala resultan muy caros para el erario y de escasos resultados para la entidad. Ellos parece que viven su propio mundo, su propio gobierno y sus propias acciones. Nada o muy poco les importa coordinar sus acciones con respecto al gobierno del estado y peor, parece que no hay conexión con el titular del Ejecutivo local, Marco Antonio Mena Rodríguez.
Es más, algunos de ellos se sienten superiores al gobernador. No le deben a él el cargo, porque muchos de ellos fueron impuestos por Mariano González Zarur. Entonces con el actual no tienen vínculos ni compromisos, en pocas palabras, aseguran no tener dueño.
Además, por lo menos casi una decena de ellos tienen salarios onerosos y superiores que el reportado en el decreto de presupuesto para 2017 a favor del mandatario local. Marco Mena, según el decreto, tiene un salario de 109 mil 163 pesos mensuales.
Esa cifra es inferior a lo que recibe Mariana González Foullon –hija del ex gobernador Mariano González-, quien reporta ingresos mensuales por 122 mil pesos como delegada de la Sedesol.
También la hidalguense y personaje cercano al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, como lo es Hortencia Martínez, como titular del Centro de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en nuestra entidad tiene un salario de 119 mil 670.45 pesos.
Con ese mismo salario, fue becado en Tlaxcala, el junior del ex titular de la Procuraduría General de la República en la administración de Vicente Fox Quesada, el general Rafael Marcial Macedo de la Concha. Manuel Macedo Santos le cuesta al erario federal 173 mil 620 pesos mensuales, aunque netos recibe el jovenazo la módica cantidad de 119 mil 670 pesos como delegado de la PGR.
Unos pesitos más abajo se ubica el representante de la Secretaría de Educación Pública en la entidad, Juan Garza Seco Maurer, quien por lucir su figura en la entidad recibe 118 mil 688.41 pesos.
Y como ellos hay muchos más casos, de hombres y mujeres que muy poco trabajo hacen a favor de Tlaxcala, quienes gracias a un golpe de suerte, en la mayoría de los casos, tienen estas becas que insisto, poco o nada producen para Tlaxcala.
Se han convertido en una burocracia muy cara para la Federación con escasos logros para Tlaxcala, que ya es tiempo de revisar su operatividad o en su caso, la continuidad de éstos en dichas dependencias.
Algunos de ellos, aunque gozan de esa beca por su partido, el PRI, en los hechos, hicieron trabajo contrario al entonces candidato de la mega coalición. Ahí están los casos de algunas dependencias. Y el propio Marco Mena los tiene identificados y quien traiciona una vez, lo hace toda la vida.
Por ello, es necesario que el gobernador asuma su posición y en un golpe de autoridad inicie la negociación de esos espacios. Y no solo para dar trabajo a sus incondicionales o para cumplir con los compromisos con sus aliados.
Se trata de hacer una limpia de aquellos burócratas que no han hecho nada a favor de Tlaxcala y solo se han constituido en esquiroles parasitarios que dañan a nuestra entidad.
























































