El Plan de Desarrollo siempre será una herramienta de gestión que promoverá el desarrollo social. En él se sienta las bases para atender las necesidades insatisfechas de la población y para mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos. Ese es el dogma y hasta ahora, no conozco a algún gobernante que elabore dicho documento sin aspirar a cumplir sus ideales, transformando éstos en políticas públicas.
Sin embargo, de los dichos a los hechos hay mucho trecho.
El velo respecto a las políticas públicas y las estrategias gubernamentales de Marco Antonio Mena Rodríguez caerá el próximo miércoles, antes del mediodía, cuando el Ejecutivo local de a conocer sus axiomas para lograr su añorada gobernanza moderna.
La planeación –debemos tener en claro- es algo que hacemos antes de efectuar una acción; es decir, es una toma de decisiones anticipada. Es un proceso de decidir lo qué se va a hacer y cómo se va a realizar antes de que se ejecuten las acciones.
La planeación se hace necesaria cuando el hecho o estado de cosas deseable para un futuro implica un conjunto de decisiones interdependientes. En este sentido, la planeación no es un acto, sino un proceso, el cual no tiene una conclusión ni punto final. Como proceso, la planeación se dirige hacia la producción de uno o más estados futuros deseables y que no es probable que ocurran a menos que se haga algo al respecto. En consecuencia, la planeación se interesa tanto por evitar las acciones incorrectas como por reducir las probabilidades de fracaso.
Por ello, la propuesta del Plan Estatal de Desarrollo del gobierno del Marco Mena tendrá, como lo anunció, una base de acciones para impulsar la traída de sus prioridades, como es el impulso a más y mejor empleo, a la educación de calidad y la salud de los tlaxcaltecas
No hacerlo de esa manera sería ir en contra de lo que anunció en su momento, antes de su toma de protesta y el 1 de enero pasado.
A casi seis meses de haber asumido el cargo, si bien, la visión que tenía del estado de las cosas han cambiado, el gobernador no variará su propuesta, y de acuerdo con información oficial, por el corto de tiempo que tiene, le quedan cuatro años y dos meses a su mandato, dará impulso a generar de Tlaxcala un estado industrial manufacturero.
Esa es la idea, falta conocer cómo, con qué, en qué tiempo y con quiénes realizarán cada una de esas acciones que llevarán a Tlaxcala al sitio que se ha imaginado.
El documento rector de las políticas públicas para Tlaxcala también debe atender al mandato federal, que debe buscar el fortalecimiento de la soberanía, la independencia y autodeterminación tanto en lo político, como lo económico y lo cultural.
También deberá impulsa la igualdad de derechos, la atención de las necesidades básicas de la población y la mejoría, en todos los aspectos, de la calidad de la vida, para lograr una sociedad más igualitaria y quizá en esto último habrá acciones y sorpresas, porque el Plan Estatal de Desarrollo deberá contar con un esquema ideado para impulsar mayor equidad de género.
Pero todo ello, quedará aclarado el próximo miércoles, cuando en un acto a realizarse en el Centro de Convenciones de Tlaxcala, a las 11 horas, Marco Mena de a conocer sus políticas públicas para su mandato constitucional.
























































