Ni de aspiraciones ni de caprichos fue constituido el Plan Estatal de Desarrollo 2017-2021. Así presentó el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez ante la sociedad lo que serán sus políticas públicas para buscar posicionar a Tlaxcala no solo en el ámbito nacional, sino en el internacional, porque “las reformas abren oportunidades”.
Pero advirtió, como ha sido en su propuesta de gobernanza moderna, que el gobierno no puede ni podrá solo. La época de papá gobierno ya tiene décadas que concluyó, por lo que es necesaria la sinergia y correspondencia de todos los sectores sociales y de desde luego, de partidos –a través de sus representantes populares. Para ello, consideró indispensable la institucionalidad hacia Tlaxcala y superar las diferencias de barandilla para “construir juntos”.
La forma es fondo y no solo en política, sino en la vida misma, por eso ayer, la triada de prioridades del gobierno estatal, -salud, empleo y educación-, fueron eclipsadas por la forma en que el inquilino de Palacio de Gobierno desea y visualiza colocar a Tlaxcala en el candelero nacional y mundial “a partir de lo que tenemos”, pero con certeza.
Para ello, tiene, como lo afirmó, “una ruta precisa y una dirección clara con instrumentos y acciones para conseguir los objetivos y prioridades” e insistió, en olvidar el pasado y trabajar para el futuro a partir de aprovechar al máximo el presente, ya que “no es momento ni de nostalgias imposibles del pasado ni de futuros ilusorios, tan atractivos como inalcanzables”.
Le apuesta a la institucionalidad para crecer juntos, en la que al interior de la administración púbica, tanto estatal, federal y municipal, así como organismos autónomos, desde luego, asuman los roles que les corresponden, sin apostar al traspié del otros. Y más aún, se pronunció por desterrar las deslealtades, pan de cada día entre los partidos, esas que tanto han dañado el quehacer de la función pública y generan ingobernabilidad en comunidades y municipios, ya que “las deslealtades partidistas desprecian valores que la gente considera positivos, y siguen engendrando conflictos”.
También requiere de la suma de los actores políticos, propios y adversarios, para crecer juntos, ya que solo a través de superar las diferencias y trabajan en un mismo fin Tlaxcala logrará su desarrollo a partir de “la verdadera política, la política seria, la política que construye, la política que permite construir juntos”.
A reservar de analizar las más de 200 fojas que contiene el Plan Estatal de Desarrollo, analizar sus estrategias en los cinco ejes en los que dividió su proyecto, desde seguridad y transparencia y honestidad, la forma con la que el gobernador pretende cristalizar sus objetivos es fundamental, porque más allá de aspiraciones personales, de las cuales están plagadas las acciones caprichosas de las autoridades en turno, dice buscar el desarrollo de la entidad. Ni grupo ni familias ni partidos. No habló en su mensaje del PRI y eso es bueno, es gobernador de todos los que vivimos en Tlaxcala.
Contrario a ello, tampoco hubo anuncios de relumbrón: La creación del Sistema Estatal de Becas; Instituto de Profesionalización del Magisterio; conformación del Consejo de Desarrollo de Capital Humano de Tlaxcala; remodelación de la Central Camionera de Tlaxcala y ampliación y modernización del Estadio Tlahuicole y modernización del modelo de atención primaria de salud, con el Centro Regulador de Urgencias Médicas para la coordinación efectiva de la atención pre hospitalaria, el traslado y proceso de recepción de pacientes y el crecimiento en 50 por ciento el número de efectivos policiales en el estado, así como de patrullas y equipamiento táctico y tecnológico.
También destaco la intención de promover la igualdad entre hombres y mujeres, a partir de un Plan orientado de forma transversal con perspectiva de género, en el que hay acciones y estrategias a favor de los derechos de las mujeres, para abatir la desigualdad, la exclusión o discriminación.
Insisto, a reserva de analizar cada una de las acciones y directrices de su propuesta, como lo admite, ya no hay tiempo que perder y este compendio de acciones debe ya articularse de manera multisectorial y direccional para que a la brevedad Tlaxcala entre en la dinámica de construir y crecer juntos.
Ahora, y ahí viene el problema, falta saber y comprobar si los funcionarios de su gabinete entienden esta gobernanza moderna y la forma en la que Marco Mena quiere aterrizar este documento, porque de lo contrario, difícil será la tarea y los resultados no serán los esperados. Han pasado seis meses que muchos de ellos han cobrado una formidable beca, que ya es tiempo que la empiecen a desquitar o de lo contrario, sería mejor sacudirse esos compromisos y apostar por un gobierno ciudadanizado.
Al margen:
El acto protocolario del mensaje de presentación del informe fue el momento propicio para que muchos desempleados y activistas de la política hicieran su último esfuerzo para tratar de acceder al poder.
Ex alcaldes, ex diputados, ex dirigentes y ex funcionarios estatales, y muchos ex becarios del gobierno, se arremolinaron en ese acto para dejarse ver. No dudo de la capacidad de algunos, pero Tlaxcala en esta nueva era, requiere de otras opciones y mejores formas para que la entidad aproveche esta oportunidad de superación.
























































