Con el verano, en Tlaxcala se registra un brote de casos de personas afectados por el virus coxsackie, un padecimiento viral que mantiene en alerta a la sociedad, quizá más allá de los efectos que éste genera, sobre todo, dicho por las autoridades del sector salud de nuestra entidad.
Sin embargo, a los ojos de una madre o de un padre, las cosas son distintas. Ver a un hijo con registros de temperatura casi en 40 grados; infestados de ámpulas en la zona de la boca o dentro de ésta, con yagas que incluso le quitan el apetito a quienes las padecen.
También se registran esas erupciones en las manos y en los pies, lo cual genera un gran problema para los afectados y los familiares de éstos.
El arribo de mayores temperaturas propaga un virus que existe en el medio ambiente, pero dada la ubicación de Tlaxcala, con un clima mayormente templado a frío, al elevarse el calor, éste encuentra las condiciones idóneas para propagarse.
El virus coxsackie pertenece a la familia de los enterovirus, los cuales viven en el tracto digestivo de los seres humanos. Estos virus se pueden contagiar de una persona a otra, por lo general a través del contacto con manos sucias o superficies contaminadas con heces, donde pueden vivir varios días.
En la mayoría de los casos, los virus coxsackie provocan síntomas leves parecidos a los de la gripe, que desaparecen sin tratamiento. Pero en algunos casos pueden generar infecciones más graves.
Este virus coxsackie puede producir una amplia variedad de síntomas. Alrededor de la mitad de los niños infectados por este virus no muestran síntomas. Algunos niños tienen fiebre alta repentina, dolor de cabeza y dolores musculares. Otros presentan también dolor de garganta, malestar abdominal o náuseas. Un niño infectado puede tener fiebre sin presentar ningún otro síntoma. En la mayoría de los casos, la fiebre dura unos 3 días y luego remite.
Aparte de la fiebre, el virus puede provocar distintos síntomas que afectan a diferentes partes del cuerpo, porque genera ampollas rojas y dolorosas en la garganta, la lengua, las encías, el paladar duro y la cara interna de las mejillas, así como en las palmas de las manos y las plantas de los pies.
En otros casos genera herpangina, que es una infección de garganta que cursa con úlceras y ampollas rodeadas de un anillo rojo en las amígdalas y el velo del paladar, el lóbulo carnoso que cuelga de la parte posterior del paladar.
Además, éste suele propagarse de una persona a otra a través del contacto con manos sucias y superficies contaminadas con heces. También se pueden contagiar mediante las gotitas de líquido que se expulsan al estornudar o toser.
Las autoridades del sector salud y del gobierno del estado fueron los primeros en aceptar y difundir la existencia de esta problemática, que hasta la semana pasada ubicaban a Tlaxcala, según cifras estimadas por el propio sector, como la entidad con mayor número de incidencias de este malestar.
A decir de las autoridades, no hay ninguna vacuna para prevenir la infección por el virus coxsackie y es lavándose las manos la mejor manera de protegerse.
Por ello, la Secretaría de Salud descartó que exista en el país una alerta epidemiológica por el síndrome de virus coxsackie.
La dependencia destacó que no hay motivo para pensar que se trata de una epidemia de este mal y, por el contrario, precisó que se trata de una enfermedad que se presenta todos los años, especialmente en temporada de calor.
Pese a ello, estimo que, como los ojos de una madre o un padre, este problema no debe ser ni minimizado ni excluido por parte de las autoridades, ya que en la medida de que la sociedad conozca los alcances de éste, se hará una mejor labor de contención y erradicación del problema, porque la mejor cura es la prevención.
























































