Renovación o legitimación del continuismo sindical, esa es la disyuntiva a la que se enfrentan los cientos de agremiados la Sección 27 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), que el próximo 24 de julio elegirán a su líder.
Son dos gallinas y un gallo, por aquello de la vieja expresión respecto a los contendientes por los cargos, los que se disputan la posibilidad de hacerse de ese espacio, el cual, ha permitido a sus últimos líderes, mejorar sus condiciones económicas, laborales y de prestaciones, además de lograr beneficios para los suyos.
Aunque a decir verdad, no hay mucho para dónde hacerse. Los tres tiene cola que les pisen; unos más que otros, pero cola y muchos intereses; incluso, creo que una de las apuestas de éstos es a ver qué negocian.
Hay dos propuestas que buscan acabar con el autollamado “experiencia y el sindicalismo de vanguardia” que asegura representa la cuasi eterna líder de este sector, como lo es Blanca Águila Lima.
La ex presidenta municipal de Zacatelco, la frustrada aspirante a diputada federal, líder efímera y circunstancial del PRI, Blanca Águila, se niega a perder todas esas canonjías que da vivir de las cuotas sindicales de sus compañeros.
Este jueves, oficializó su postulación, lo cual ya era una bola cantada.
Sobre ella, algo normal, pesan señalamientos de pactar hasta con el mismo diablo, de ser necesario, para lograr su triunfo. Presiona, vende claves, promete ascensos, todo lo habido y por haber, está en la estrategia de esta mujer.
Pero del otro lado, está su otrora aliado y compadre, Daniel Romero López, un ex candidato independiente a diputado federal por el distrito 03 federal, el cual, pasó a la historia por no haber logrado que ni su familia votara por su propuesta en los comicios federales de 2015.
El médico de profesión fue despedido en su momento de la dirección de servicios de Salud, también fue cesado de la dirección de Administración de Hospital Infantil de Tlaxcala, así como de la Comisión de Seguridad e Higiene de la secretaría.
En suma, a su paso por la administración pública siempre deja una estela de dudas y desórdenes, que ahora sueña con repetir como líder de este sindicato.
Y también está doña Beta, bueno, Alberta Hernández Netzáhuatl, quien como jefa del servicio de enfermería en el Hospital General de Tlaxcala, siempre ha hecho lo que ha querido e impuesto, muchas de las veces, su santa voluntad.
Así que como dijeran en mi pueblo, pues con esos bueyes les tocará arar a los más de cinco mil 430 trabajadores que el 24 de julio podrán sufragar en esta contienda para definir a su próximo líder hasta el año 2020.
























































