Los priistas estarán de fiesta este viernes. Para concluir el año, los del tricolor y sus aliados, sacarán sus mejores prendas para recibir a su virtual candidato a la presidencia de la República, José Antonio Meade Kuribreña, quien visitará Tlaxcala como parte de su precampaña presidencial.
Su visita alborotó el gallinero del tricolor, principalmente. Muchos querrán ver signos y símbolos en esta reunión y otros querrán saber si están en el ánimo para apuntalar sus aspiraciones políticas en la carrera electoral de 2018.
Otros querrán mostrar músculo, presentarse ante el electorado y alzar la mano para ver si les toca alguna candidatura, “aunque sea para diputado local”. También hay quienes querrán resucitar como el ave fénix y resurgir de sus propios infiernos y cenizas.
Por eso, el marco de esta reunión será propicio para muchos y más para saciar el morbo respecto, por ejemplo, a la vacilada esa del grupo autodenominado Tlaxcala con Meade que se inventó el ex secretario de Gobierno en la administración de Mariano González Zarur, como es Ernesto Ordóñez. Habría que ver no solo si llega, sino que lo dejen pasar, pues su “chistecito” a muy pocos gustó, en especial a su ex patrón.
Habría que ver si el lobo estepario y último de los mohicanos, Mariano González Zarur se deja ver en ese cónclave con su compadre, Pepe Toño y más, conocer cuál es la cercanía que tendrá su ahijado, el becerro de oro, Mariano González Aguirre, con el abanderado.
También los aspirantes a una postulación senatorial. Habría que observar si llega a este encuentro la secretaria de Gobierno, Anabel Alvarado Varela o bien, el diputado federal Ricardo García Portilla; hay que estar atentos al trato.
El gobernador, Marco Mena, como primer priista de Tlaxcala como se considera, seguramente estará en la primera fila. Seguramente él propondrá al próximo coordinador de la campaña de Meade en Tlaxcala y dudo mucho que sea Ernesto Ordóñez. Muy pronto se develará ello y a partir de entonces, las directrices de campaña y postulaciones irán saliendo.
Al margen.
Agradecer infinitamente a Dios, a esta casa editorial y de comunicación, a mi esposa Tere, a mis hijos Montse y Joao por todas sus bondades hacia mi persona. Hoy que es la última columna de este año, quiero que no pase desapercibido ello, pues sin ustedes no sería posible cada pensamiento plasmado en este espacio. A ustedes lectores, por la gentileza de su atención y su retroalimentación, gracias mil y pido al creador que colme de bendiciones y parabienes el año que está por iniciar, el cual será difícil y de turbulencias electorales, pero confió en que, como siempre, saldremos avante.
Hasta el próximo año, gracias.
























































