Lo que mal empieza, mal acaba y el presunto agandalle e imposición de candidaturas siempre serán un lastre que termina por fracturar cualquier sociedad con fines electorales y eso ocurrió con los partidos que habrían de conformar la coalición Juntos Haremos Más.
Esa fórmula, hecha con calzador y a fuerza de insistir de parte de las dirigencias nacionales de los partidos Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES), fracasó en Tlaxcala. Esta unión de siglas e intereses se fue al bote de la basura cuando no llegaron a acuerdos respecto al reparto de las tajas del pastel, ese llamado mapa distrital local.
Las huestes de San Andrés Manuel López Obrador, como son Morena y que en Tlaxcala encabeza Joel Molina Ramírez, no se movieron ni un centímetro de su posición. No ceder ningún espacio de los cinco –o 10 si tomamos en cuenta las suplencias- de las candidaturas tanto al Senado de la República como a la Cámara de Diputados federal.
Tampoco quisieron echar para atrás los acuerdos y designaciones que tenían con respecto a la imposición de sus abanderados en al menos 12 distritos electorales y tampoco quisieron cambiar o ceder algún distrito por otro.
A decir de sus otrora aliados, el discurso de Morena, en voz de su dirigencia, es que no estaban para ceder, sino para recibir las sumas de “todos aquellos hombres de buena voluntad que impulsaran el cambio verdadero”.
El discurso y las acciones molestaron sobremanera a los del PT y PES y por ello, sus dirigencias estatales decidieron no acompañar en la elección por la renovación del Poder Legislativo local a Morena.
“En efecto, se mantuvo la cerrazón de parte de los dirigentes de Morena, quienes se negaron a negociar y acordar algunos espacios. Ellos nos quieren ver como sus empleados, como una dama de compañía y no lo vamos a permitir. A ellos se le hace fácil minimizar nuestras estructuras y trabajo, pues a ver cómo les va”, me confirmó, visiblemente molesto, Jesús Portillo Herrera, tras anunciar esa ruptura.
Sin embargo, contrario a esa resolución, las dirigencias del PT y PES acordaron participar en candidaturas comunes en los 15 distritos electorales locales, por lo que en las próximas semanas, el plazo vence la segunda semana de febrero, notificarán al Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) su decisión, así como las condiciones del mismo.
El líder estatal del PES, Luis Garrido Cruz y el delegado de ese instituto político, Miguel Ángel Caballero Yonca y Jesús Portillo Herrera, integrante de la Coordinadora Estatal del PT, anunciaron esta resolución.
Su acción es natural, pues a ambos partidos les urge lograr los votos necesarios que les permitan no solo acceder a una diputación local, sino a mantener su registro nacional y estatal, por lo que las condiciones ofrecidas por Morena no les llenaron el ojo.
Este rompimiento seguramente tendrá sus efectos, pero lo que queda claro es que la soberbia no es buena consejera.
























































