Por fin, los diputados cumplieron, obligados por la justicia federal, con la aprobación de la Ley del Sistema Estatal Anticorrupción del estado de Tlaxcala, a través de la cual crearon los principios, bases generales, políticas públicas y procedimientos para la coordinación entre las autoridades estatales y municipales en la prevención, detección y sanción de faltas administrativas y hechos de corrupción, así como en la fiscalización y control de recursos públicos.
Tardaron casi un año en articular las leyes secundarias con las reformas que ellos mismos aprobaron a la Constitución Política local, y a través de las cuales crearon la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, el Tribunal de Justicia Administrativa, así como la adecuación del Código Penal para establecer sanciones por delitos por corrupción.
Sin embargo, ahora vendrá la rebatinga por los espacios y puestos, como de las personas que habrán de conformar el Comité de Participación Ciudadana, los magistrados del Tribunal de Justicia Administrativa, el Comité Coordinador y otros espacios, como el Fiscal Anticorrupción.
Dice el diputado priista Enrique Padilla que el Congreso del estado no tenía prisa en la creación de las leyes secundarais que articulen el sistema estatal anticorrupción debido que a nivel federal, existen lagunas y omisiones en el ámbito legislativo y con la finalidad de no caer en algunas antinomias, fueron prudentes.
Lo cierto en todo esto es que Tlaxcala ya cuenta con las normas secundarias en la materia, que por cierto, en su mayoría, son propuestas emanadas por el Ejecutivo estatal, Marco Antonio Mena Rodríguez, pues en muchos de los casos, no le cambiaron ni un solo signo de puntuación.
Pero ello no será garantía de que el proceder en contra de acciones omisas o corruptas de funcionarios públicos y de particulares que hacen negocios al cobijo del erario sea ejemplar, porque será necesario que la designación de quienes se encargarán de aplicar las normas y vigilar éstas, sean verdaderamente personas de probada capacidad y responsabilidad para no convertirse en comparsas de esos excesos que tanto daño causan al gobierno y su credibilidad ante la ciudadanía.
Al margen.
Soy un convencido que siempre será más fácil ser historiador que vidente. Y en este espacio, en la edición del jueves, advertía de que Beatriz Paredes regresaría a Tlaxcala, y a las entidades que forman la cuarta circunscripción para coordinar la campaña del candidato de la coalición del PRI, PVEM y Nueva Alianza, José Antonio Meade Kuribreña. Sin embargo, no será así. Me equivoqué. Quien llega a tierras de Xicohténcatl será el ex gobernador de Guerrero, René Juárez y Beatriz se irá a coordinar la tercera circunscripción que integran los estados de Campeche Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán.
























































