Cuando los cuates, se vuelven enemigos y cada quien trata de jalar agua para su molino, queda claro que fueron amigos de ocasión y la ambición puede más. Así de clara está la relación que ahora pretende emprender el líder de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Heriberto López Briones con el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez.
No sabemos si lo mandaron o de mutuo propio, el también operador del junior Marianito González, no ha desaprovechado ninguna sola oportunidad para tratar de sacar raja política de los tiempos que vive Tlaxcala, al grado que cualquier evento trata de usarlo para golpear a su ex compañero en el Congreso local.
Bonachón y hasta descarado, llama la atención que el ex empleado de Mariano González Zarur se interese por el bienestar de los campesinos a los cuales supuestamente representa de menores recursos económicos, cuando ya tuvo casi tres años al frente de esa central campesina y nunca hizo nada por ello, sino engordar sus borregos y comprar más caballos.
Llama la atención que el ex diputado local utilice este momento electoral de Tlaxcala para, por un lado cumplir las órdenes del hacendado para apoyar al menor de la dinastía González, y por otro afecte la imagen de su ex compañero legislador y hoy gobernador.
Lo hace justo cuando ha llegado al ocaso de su representación en el sector campesino de la CNC y cuando no ha sido contemplado para un cargo público en la administración estatal y cuando ha sido excluido de las candidaturas de su partido. No aprende que el pesebre no se patea.
En su loco afán, como el nombre de la canción que escribió su protectora Beatriz Paredes, a quien trata de hermana, se ha comportado de manera rastrera y sin importarle la institucionalidad que le debe al primer priísta de Tlaxcala, lo increpa y confronta de manera pública, al hacerle exigencias banqueteras.
El priísta confronta a su ex compañero como si se tratara de un gobernador de oposición y todo para plantearle la creación de programas clientelares o paternalistas de manera irresponsable de cierta manera, parecidos a los que se ha dedicado a cachar de la Sagarpa a nivel nacional y de los que algunos aseguran tienen que otorgar algún pago por trámites o gestión a dicho dirigente.
También llama la atención su desmemoria, pues trabajó algunos años en la Secretaría de Fomento Agropecuario y ahora desconoce los procedimientos administrativos que se llevan a cabo para el otorgamiento de apoyos y subsidios, así como los plazos para la solicitud de los mismos.
De igual forma, llama la atención que hoy, desde su arribo como diputado y dirigente de la CNC no haya hecho mención o señalado la desaparición de miles de toneladas de fertilizantes en los años que precisamente laboró en la Sefoa, para ser precisos, de 2011 a 2012. Y el presunto usufructo del hurto, es la mejora de las propiedades del ex secretario del ramo y operador del junior.
Llama la atención, y siembra dudas de que esa oposición sea orquestada, porque en la evidencia periodística de hace apenas unos años, él a diferencia de las organizaciones campesinas, alabara la atención al sector agropecuario por parte del ex mandatario estatal, a pesar de que hoy prácticamente son los mismos programas, más otros de nueva creación e innovación de la administración estatal que encabeza su amigo Marco Mena. El ex diputado local debe entender que no pateando el pesebre se gana la comida.
























































