Reza el refrán que hay gente que busca trabajo rogando a Dios no encontrarlo y creo que nuestros diputados, en su mayoría, buscan la reelección u otro encargo, pidiendo no alcanzarlo, se desviven por mantenerse en el ámbito legislativo, pero ahora que están en éste, lo despilfarran y deshonran al incumplir con su obligación.
En el ocaso de su mandato constitucional, los diputados, insisto, en su mayoría, han caído en una desfachatez superlativa que hasta asustan.
Baquetones, incumplidos, flojos, holgazanes, son algunos de los epítetos que la sociedad le ha endilgado a nuestros representantes populares.
Todo viene a cuento porque nuevamente volvieron a cancelar la sesión ordinaria de este jueves; de los 25 personajes que cobran como legisladores –algo así como 2 millones 500 mil pesos mensuales, en su conjunto-, solo llegaron 10 y el resto, simple y llanamente, parece que les vale un verdadero pepino la labor para la que se alquilaron.
Los contradictorios reeleccionistas que quieren mantener el hueso pero desperdician la oportunidad que tienen de desquitar el dinero que ganan son Enrique Padilla Sánchez, César Freddy Cuatecontzi Cuauhtle, Nahúm Atonal Ortiz, Yazmín del Razo Pérez, Fidel Águila Rodríguez, Floria María Hernández Hernández, Héctor Ortiz Ortiz, Jesús Portillo Herrera, Alberto Amaro Corona, Aitzury Fernanda Sandoval Vega y J. Carmen Corona Pérez
Entre los faltistas está la candidata a diputada de la coalición Por México al Frente en el distrito 03 y dos veces legisladora local, Guadalupe Sánchez Santiago, así como los candidatos propietario y suplente de la coalición Todos Por México a diputados federales por distrito 01, los priistas Mariano González Aguirre y Martín Rivera Barrios, respectivamente.
Tampoco pudo llegar Sandra Corona Padilla, quien también busca arribar a la Cámara Baja del Congreso de la Unión como candidata por el distrito 03 de la coalición que integran PRI, Panal y PVEM, así como de facto el Partido Socialista.
Queda claro que en su mayoría están preocupados y ocupados en obtener la votación necesaria que les permita vivir tres años del erario y no en lo que piense usted y mucho menos en lo que necesita la sociedad. Ellos trabajan en su futuro, no en las necesidades del electorado.
Con ello mienten a quienes los eligieron, a esos miles que creyeron en sus promesas de campaña en el no lejano 2016.
Con esas conductas, omisiones, desfachatez y deslices, con qué discurso habrán de llegar al electorado para pedir su voto y confianza para quedarse otros tres años en el cargo o bien para aspirar a otro. Insisto, son preguntas que más de uno, muchos más, no hacemos en voz alta.
























































