Un policía siempre está en la línea delgada de la vida, pero su trabajo se hace de corazón, profesionalismo y con convicción
El ex Comisionado Estatal de Seguridad (CES) Orlando May Zaragoza Ayala, quien fuera capturado por elementos de la Policía de Investigación de la Procuraduría General de Justicia del Estado (Pgje), por el caso de cinco secuestros “exprés” cometidos en Apizaco y Huamantla, aparentemente hechos por siete ex policías acreditables, aseguró que lo que sufrieron fue por la negligencia de las leyes.
El ex comisionado fue liberado y cesado del cargo en enero de 2015; mientras que los siete ex policías detenidos fueron torturados, pasaron cerca de tres años en prisión, entre otros momentos difíciles, pero lograron comprobar su inocencia, y una disculpa pública, por medio de la recomendación 02/2018 de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (Cedh).
Por lo anterior, y después de acudir a la disculpa pública el pasado 17 de agosto, a cargo de la Segob y de la Pgje, en Palacio de Gobierno, Zaragoza Ayala, afirmó que lo único que hacían era su trabajo, por un Tlaxcala más seguro. “Los policías que están afuera pueden estar tranquilos de se les puede apoyar, pero si cada uno hace lo que debe de hacer”.
El ex encargado de la seguridad en la entidad, reiteró que su único error fue trabajar por un Tlaxcala más seguro. “Cuál fue el pecado, estar en el lugar menos indicado, haciendo su trabajo, no lo sabemos”.
Al peguntarle, el por qué los detuvieron, el ex servidor público en el sexenio de Marino González Zarur, se concretó en decir, que es algo que se ha visto a lo largo de los años, y prefiere no moverle más a esto.
Resaltó que su presencia en este acto público fue para apoyar al equipo con quien trabajaba, como es el caso de Jorge López Pérez, quien era director de la Policía Estatal Acreditable, así como los elementos que fueron implicados en estos delitos de secuestro exprés.
Lamentó que este acto impune les haya dejado daños sicológicos, económicos y emocionales; ya que en su caso, con 15 años laborando fielmente ante la policía federal, fue algo que lo afecto de manera significativa, pero les toco “pagar los platos rotos” por las acciones de las autoridades que estaban en su momento.
Subrayó que un policía siempre está en la línea delgada de la vida, pero su trabajo se hace de corazón, profesionalismo y con convicción.
























































