Elisa Ortiz López trabajó como intendente y veladora de la primaria “Emiliano Zapata” en la ciudad de Tlaxcala; lugar que además de ser su espacio laboral se volvió en su hogar
Por más de 20 años, Elisa Ortiz López trabajó como intendente y veladora de la primaria “Emiliano Zapata” en la ciudad de Tlaxcala; lugar que además de ser su espacio laboral se volvió en su hogar, sin que esto le fuera impedimento; a la fecha la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala del Estado (USET), quiere desalojarla, junto con su hija Angélica Palacios Ortiz.
Elisa Ortiz, actualmente sufre las secuelas físicas que le dejó un derrame cerebral, perdiendo un 80 por ciento de la movilidad y del habla, además de padecer artrosis.
Desafortunadamente, Angélica Palacios, le quitaron una plaza de telesecundaria, esto sin motivo alguno; por lo que las mujeres están en el desamparo, y preocupadas ante esta decisión de la dependencia estatal.
Y a pesar de que el Secretario de Educación Pública, Manuel Camacho Higareda, ofreció que investigar, al momento personal de la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala no las ha contactado.
Angélica Palacios ha solicitado la intervención del Gobernador Marco Mena, para saber si puede ser reinstalada en el magisterio, ya que hace poco ganó un litigio para seguir frente a grupo.
Asimismo, madre e hija denunciaron que hace cinco años les cortaron el servicio de agua potable, por lo que la recolectan en cubetas y botes; además de que ocupan el agua de las lluvias.
Y ante la falta de recursos, Angélica Palacios recolecta comida en el mercado “Emilio Sánchez Piedras”, esto porque los comerciantes les regalan las cosas que dejan los comensales.
“Estoy recogiendo comida del mercado para mantener a mi mamá, si no de dónde la mantengo, ella ya está mal, y está enferma, ya no puede caminar, y de la USET no me han venido a ver, o quizás no los dejan pasar”
Es así como estas mujeres, piden la ayuda de las autoridades educativas, del Mandatario, Marco Mena para poder tener donde vivir, y que pueda regresar a impartir clases para tener recursos para comer.
Por el momento, se refugian en un pequeño espacio de la primaria, donde atesoran sus recuerdos, con fotografías donde la vida les pintaba un mejor panorama; pero hoy esperan ser escuchadas.
























































