Se refugian en el albergue Un Mundo Una Nación (UMUN), ubicado en Apizaco
Para Jony N, de 36 años de edad, originario de Honduras, de profesión Administración de Empresas, nunca pensó tomar la decisión de dejar su país, pero ante la falta de oportunidades y la extorsión de los Mara Salvatrucha, emprendió la huida a Estados Unidos.
Él hace este viaje con su amiga Rosy N., de 26 años de edad, ambos son del mismo barrio, y con solo dos mudas y poco dinero se ayudan ante una serie de problemas que han enfrentado, y decidieron tomar un descanso en el albergue Un Mundo Una Nación (UMUN), ubicado en Apizaco, después de estar en Coatzacoalcos, en Veracruz.
Los amigos consideran que México es su mayor obstáculo para llegar a Estados Unidos, porque que fueron extorsionados, además de que los pararon elementos federales y municipales, todo para no llegar a manos de migración, por lo que han dado dinero de 100 hasta 30 pesos para librar esto; por lo que el poco dinero que traen escasea.
Agradecieron albergue de Apizaco, porque les dan ayuda ya que venían sin dormir, con hambre, frío, entre otros problemas físicos, ya que pasan penas y necesidad; y a pesar de ello, no desisten de su anhelo de llegar a Estados Unidos.
“No es más difícil a nosotros cruzar México, peor es nada, si regresamos a nuestro país, no tenemos nada. No pedimos mucho, cuando llega un mexicano llega a Honduras lo tratan bien, al revés nos ven como mercancía, y la verdad no traemos nada. Que no nos maltraten, porque solo queremos una mejor vida”.
Para Rosy N., de 26 años de edad, se siente apoyada por su amigo Jony N., quien aseveró que las condiciones en su país están muy mal, y el empleo para las mujeres es peor que para un hombre; y sin profesión más, por lo que quiere llegar a Estados Unidos.
Asimismo, Mario Antonio N., otro hondureño, quien fue lastimado en Apizaco, al querer brincar del tren para que no lo agarraran los elementos de seguridad de esta comuna, casi pierda su pie, por lo que recibió la atención médica en el hospital de Tzompantepec; para después recuperarse más de un mes en el albergue de Apizaco, y donde cuenta que solo espera estar al 100 por ciento para ir a Estados Unidos.
Señaló que tiene fe, la cual la encomienda al santo Jerónimo para llegar y poder encontrar un empleo en Estados Unidos, y mandar dinero a su familia, que es de dos hijos y esposa, a fin de que tengan lo necesario para vivir, y porque no darles una casa nueva.
“¿Cuál sería tu mayor sueño?, pues tener mi casa, una casita bonita, llevar a mis hijos a un colegio. Yo les mandaría el dinero para que estén en un buen colegio en Honduras”.
Estas personas de Honduras, dicen que no pierden al fe, a pesar de cada situación que viven, pero aclaran que son buenas personas, y que saben que hay quienes si hacen daño, pero no todos son así, por lo que piden que no les hagan nada, porque su objetivo es bueno, ese sueño de poder dar a su familia una manera digna de vivir, esa que no encontraron en su país.

























































