Elizabeth Muñoz Vásquez*
A un año de que se presentó el primer caso de COVID en México, la Secretaria de Salud ha informado que “es inminente una tercera ola de COVID”, debido al periodo vacacional de Semana Santa, por el inicio de las campañas políticas, y por la indiferencia de la gente, que no obstante a las difíciles situaciones que se han vivido, principalmente por la pérdida de seres queridos, las personas insisten en irse de vacaciones –lo vimos en el pasado puente vacacional del 15 de marzo-, insisten en hacer fiestas familiares, y sorprendentemente participan en actividades proselitistas.
¿De quién es la responsabilidad para que no se propague más el virus del COVID?
¿De las autoridades gubernamentales?
¿De las y los dirigentes partidistas?
¿De las candidatas y de los candidatos?
¿De la ciudadanía?
Considero que es una responsabilidad totalmente individual, a Usted lo podrán invitar a una fiesta, y no aceptar; le pedirán asistir a un evento político y tiene todo el derecho a dar las gracias y decir NO; sé que a estas alturas le encantaría celebrar su cumpleaños, un aniversario o una graduación, pero aún no están dadas las condiciones para hacerlo, solo puede tal vez festejar, con quienes viven en su casa, sin hacer convocatoria a la familia extensa, amistades o conocidos, la decisión solo es de Usted, ¿por qué arriesgar su salud?
¿De verdad cree que la estrategia del semáforo –verde, amarillo y rojo- funciona? Tal vez si le sirvió a la autoridad en los meses pasados, pero ahora la gente, eso se lo pasa por “el arco del triunfo” como se dice coloquialmente, hacen su vida como en la antigua normalidad, y Tlaxcala fue señalada a nivel nacional, como la entidad en donde menos se respetaban las medidas de confinamiento y poco importó esa exhibición.
Lo único entendible es que por cuestiones de trabajo, se tenga que salir de casa, ahí se justifica plenamente, pero por fiestas, celebraciones o actos de campaña, es un verdadero acto de irresponsabilidad.
E irresponsable fue lo que sucedió el pasado 21 de marzo, que con motivo de la toma de protesta de la candidata de la Coalición Unidos por Tlaxcala, -Anabell Avalos-, a quien le organizaron un evento multitudinario en el área del Centro de Convenciones, concentraron a cientos de personas, solo para ir a gritar vivas y porras, y por supuesto a exponerse a un posible contagio, no obstante a las medidas que se hayan tomado y las consecuencia se verán en las próximas dos semanas.
Hay personas que ya se contagiaron y no padecieron, y si fue así, se salvaron, no perdieron la vida, la misma suerte no ha sido para los más de 2 mil tlaxcaltecas que ya fallecieron por COVID; es más, la misma candidata se contagió de COVID y lo dio a conocer en sus redes sociales, e hizo un llamado a la ciudadanía “ cuidarse”, y cuando fue presidenta municipal de Tlaxcala, le tocaron meses muy difíciles y como autoridad, tuvo que tomar decisiones fuertes, cerrar negocios, hoteles y restaurantes, establecer operativos en los mercados y tianguis, negociar con transportistas y una serie de acciones que le permitieran resguardar la salud de la población, pues el municipio que ella gobernó siempre encabezó la lista del mayor número de contagios y personas fallecidas, y entonces ahora cómo candidata a la gubernatura por qué denota incongruencia entre el decir y el hacer, ¿Por qué se expone? Y ¿Para qué expone a la ciudadanía, a sus posibles votantes?
Es más, a invitación expresa de la AC Desarrollo sin Fronteras, el 29 de agosto de 2020 –https://www.facebook.com/ONGDSFCL-, la invitamos a participar en el Conversatorio “Experiencias de las mujeres en la política, en apoyo a la población, acciones y retos”, un foro a nivel Latino América, ella fue la única alcaldesa de México que participó, y el objetivo era que las ponentes -alcaldesas y regidoras-, de Chile, Colombia, México y El Salvador conversaran sobre los retos que enfrentan las mujeres en su labor política, vinculada al trabajo con la población en el contexto de la pandemia.
Se pretendió hacer visible cómo las mujeres en puestos claves de gobierno atendían de manera diferente la pandemia del COVID, y lo hacían marcando la diferencia con los hombres que ocupan el mismo puesto, se resaltó en el Conversatorio cómo las mujeres tomaban decisiones desde una visión más amplia, e incluso Anabell Avalos aprovechó para destacar el trabajo de su gobierno en favor de las mujeres víctimas de violencia familiar durante la pandemia y presumió cómo atendieron a cientos de familias que no tenían trabajo, ni ingresos para comprar alimentos y desde su administración estuvieron suministrándolos, y eso le valió el reconocimiento de sus homólogas durante el Conversatorio, sin embargo ahora, a 8 meses del Foro ¿qué dirían éstas, si se enteran que ante una tercera ola de contagios, ella es la candidata a la gubernatura de Tlaxcala, y encabeza actos públicos multitudinario, aún con el semáforo en amarillo?
Evidentemente no hay congruencia entre el pensar, sentir y actuar de quien pretende gobernar Tlaxcala ¿es acaso que solo se busca el poder por el poder, sin incidir en la sociedad, con nuevas formas de actuar de actuar y de pensar, de demostrar que las mujeres hacen política diferente?
Lo mismo que vemos a nivel federal, con un Presidente que desdeña el uso del cubre bocas, ahora lo vivimos en el ámbito local, con aspirantes a puestos de elección popular que en plena contingencia sanitaria, se resisten a cambiar, a adaptarse, a vivir una nueva normalidad, no creen en sus capacidades de convocatoria a través de la tecnología, por ejemplo, redes sociales.
Además, las y los dirigentes partidistas en Tlaxcala, así como sus estrategas, exponen a su candidata, organizándole grandes mítines como en los viejos tiempos lo hicieron, y ella parece que no encuentra la manera de decir no, de imponer sus reglas, de hacer valer su autoridad, de demostrar que puede hacer cosas diferentes, parece más bien que le resulta cómodo hacer más de lo mismo, cuando los tiempos han cambiado y una pandemia nos obliga a adaptarnos.
Muchas mujeres trabajamos desde diversos espacios para que otras ocupen espacios de toma de decisión, para que actúen de otra forma, por lo menos más responsablemente y den resultados más contundentes, pero vamos lento en el logro de este objetivo, duele ver como en nuestro país, importa más un voto, un acto proselitista, que salvaguardar la salud del electorado, ojalá las y los aspirantes a cargos de elección popular no se arrepientan.
Red Nacional de Periodistas
























































