Elizabeth Muñoz Vásquez *
Ante tanta actividad proselitista, otros temas igual de importantes han quedado en el rezago de la mente de la sociedad, sin embargo, es importante retomarlos y analizarlos.
En esta semana en distintas partes del país, inicia la segunda vuelta de vacunación contra el COVID-19 para adultos mayores –tal es el caso de Tlaxcala-, y ante todo lo que ha acontecido al respecto, es necesario que se elimine lo que no ha servido, se fortalezca lo que aún puede funcionar y continúe lo que ha dado resultados.
En todo México, el proceso de vacunación ha tenido “sus detalles” –por decirlo así-, primero el gobierno federal quiso usar esta actividad como un elemento propagandístico y ante la presión de la opinión pública, medios de comunicación y los partidos políticos de oposición, las autoridades tuvieron que desistir de dicha estrategia, pues era incorrecto que justo se difundiera con tintes políticos electorales.
Así mismo, el trabajo de logística y organización tuvo que mejorarse –o tiene que-, pues ante el temor de que se acabarán pronto las vacunas, familiares de las personas adultas, o ellas mismas se iban a formar desde muy temprana hora, esperaban horas y se encontraban a pleno rayo de sol y no tenían en que sentarse, y ante la protesta de familiares, las autoridades tuvieron que atender estos pendientes.
Otra situación que se presentó, fueron los que se vacunaron sin que les tocara la dosis ya sea por edad o por lugar de residencia, y sin respetar la calendarización, personajes influyentes de la política se vacunaron en donde no les correspondía y aprovechando su cargo se vacunaron ellos y sus familiares, lo que causó molestia en la sociedad.
Una situación más fue que en los centros de vacunación no había una ambulancia dispuesta a atender a las personas que tuvieran una reacción con la vacuna –y lo comento porque lo viví con una familiar-, que al sentirse mal las y los médicos primero discutieron si era candidata o no a ser trasladada al hospital del sector salud y cuando al fin se pusieron de acuerdo, la ambulancia llegó 45 minutos después de ser solicitada, y ante la tardanza, los familiares que la acompañaban decidieron trasladarla por sus propios medios, con el riesgo de no saber qué hacer si su estado de salud empeoraba.
Por lo tanto es necesario que en esta segunda vuelta de vacunación se considere la asignación obligatoria de una ambulancia, por si llegara a ser requerida.
Es importante señalar que existe personal médico de salud pública en Tlaxcala que no ha recibido la segunda dosis y se confía que esta vez sí les toque.
Y finalmente, la cereza del pastel fue la reciente declaración del López Obrador, quien solicitó a médicos del sector privado “se esperaran” para ser vacunados, cuando ellos están también en la primera línea de riesgo y contagio, y dicha declaración vulnera y violenta el derecho a la salud de las personas, y por supuesto que esa propuesta generó el encono social.
Confiamos que nada de lo antes señalado se repita, y en esta segunda vuelta de vacunación se logre el objetivo de que todas las personas adultas mayores se vacunen, así como el personal médico del sector público y de hospitales privados, porque el acceso a los servicios de salud es un derecho inalienable y no es un favor.
Red Nacional de Periodistas
























































