Elizabeth Muñoz Vásquez*
La actividad proselitista en Tlaxcala está en su apogeo, este 4 de mayo iniciaban las campañas de quienes aspiran a ser presidentas y presidentes municipales, sin embargo, no sucedió debido al incumplimiento de los partidos políticos en cuanto a acciones afirmativas, pues no acreditaron la cuota de paridad, de personas indígenas, jóvenes y personas de la diversidad sexual, lo que provocó que el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) aplazara el inicio de las campañas por 48 horas, lo que generó polémica, indignación y confusión en la comunidad política tlaxcalteca.
Lo anterior su suma al ambiente álgido que se vive en la contienda por la gubernatura, pues a un mes de iniciada ésta, la guerra entre las casas encuestadoras, no da tregua, y cada tercer día los equipos de campaña de quienes se dicen ya gobernadoras, se declaran vencedoras, y tratan de generar en el electorado la idea de que en la campaña solo están las dos contendientes de las Coaliciones Unidos por Tlaxcala y la de Juntos Haremos Historia, sin embargo no es así, pues tan solo las candidatas de Fuerza por México y de Movimiento Ciudadano, Viviana Barbosa y Eréndira Jiménez respectivamente están dando la lucha con propuestas que son más reales y sustentadas en las necesidades de la población tlaxcalteca, por lo menos se aprecia más planeación en sus ofertas políticas.
En relación a la campaña de diputaciones locales y federales, prácticamente se encuentran desdibujadas, las actividades proselitistas no logran encender el ánimo del electorado y sus propuestas suelen ser más bien un pliego de buenas intenciones, porque la realidad es que llegando al Congreso Local o bien a la Cámara de Diputados Federal, sus ofertas quedarán en el olvido, debido a que las y los ganadores tienen que retomar las agendas de sus partidos políticos o de sus gobiernos en turno, como sucede con Morena, en donde prácticamente en la Cámara de Diputados Federal trabajarán para cumplir con la agenda del presidente de México, quien se encuentra obstinado en sus proyectos -cuya viabilidad queda en duda- como el aeropuerto, la refinería, el tren maya y últimamente la desaparición de organismos autónomos, entre otras cosas, mismos que ha puesto por encima de las verdaderas necesidades ciudadanas.
Así está el contexto de las campañas, sin olvidar por supuesto que la pandemia de Covid sigue presente y lamentable que mientras hace un año, vivíamos cumpliendo todo un protocolo de sanidad ahora hemos naturalizado la pandemia, los contagios y la muerte de centenas de personas, que se enfermaron de manera involuntaria o bien porque se expusieron plenamente al virus, justo por andar -por ejemplo-, en campañas políticas.
Desafortunado es, que tanto tiempo de precampaña no sirvió de nada y los partidos políticos llegan a las campañas formales, como alumnado de secundaria, sin haber hecho la tarea como debe ser; además nos hacen una gran cantidad de propuestas, miles de propuestas, insisten en decirnos el qué, pero no nos dicen el cómo.
Lo peor que ha sucedido es con quienes buscan presidir una alcaldía -la elección en la que más se interesa la ciudadanía-, tanto tiempo que tuvieron para estudiar la ley electoral e integrar sus planillas, cumpliendo con el respeto y cumplimiento a los derechos humanos, para que justo en el momento de arranque no lo lograron y ahora quieren culpar a la autoridad electoral que “al cuarto para la hora “ les avisó de su incumplimiento, y éste trabaja contra reloj y con recursos económicos muy limitados.
Es importante señalar también que mientras algunos partidos políticos siguieron “al pie de la letra” los requisitos y hubo candidatas y candidatos, así como dirigencias municipales partidistas que se esmeraron en acatar la ley y cumplir con las cuotas de género, juventud, personas de la diversidad sexual y las de pueblos originarios, otros más no lo hicieron, y por la irresponsabilidad de unos, pagaron todos.
Como en las fiestas, le mesa quedó servida en los 60 municipios y si de por sí, solo tenían 28 días de campaña, ahora solo tendrán 26 -si es que se apuran a subsanar sus faltantes-, pues las actividades proselitistas deben concluir el 2 de junio, como se establece en el calendario electoral.
Valdría la pena que la autoridad electoral nos permita acceder a información más detallada, para saber con mayor precisión qué partidos políticos y en qué municipios no cumplieron, pues dicha información servirá a la ciudadanía para que sepamos si vale la pena votar por los partidos políticos que ya conocemos o por los recién creados, que como ya estamos viendo, son iguales, no hay diferencia y actúan irresponsablemente.
La decisión de aplazar el arranque de las campañas proselitistas, moverá el escenario político, candidatas y candidatos ya propuestos tal vez dejen de serlo, o bien ocuparán otra posición, y si los partidos políticos actuaron improvisadamente para integrar sus planillas, ahora con más razón lo harán, pues tienen el tiempo encima.
Lo que sucedió , ojalá y les sirva a las dirigencias estatales de todos los partidos políticos, para que trabajen en verdaderos programas de participación ciudadana, formación de cuadros, derechos político-electorales, género, paridad y derechos humanos, pues es mucho el recurso económico que reciben año con año y poco los resultados que entregan, y también ojalá les sirva para quienes desean buscar un puesto de elección popular, para que analicen y valoren que las campañas ya no son como antes y la improvisación tiene altos costos.
- Red Nacional de Periodistas
























































