Elizabeth Muñoz Vásquez*
Incertidumbre y desconcierto es lo que prevalece en la sociedad mexicana y por supuesto en la tlaxcalteca en relación a la pandemia de COVID-19, a estas alturas ya no sabemos en qué color de semáforo epidemiológico estamos, si hay restricciones o no, si siguen cumpliéndose las medidas sanitarias o no, si seguir usando o no el cubrebocas, si aplicarse gel o ya no; pero lo que es un hecho, es que hemos naturalizado el miedo que teníamos de contagiarnos de coronavirus, sí, se sabe que existe el riesgo de contraerlo, pero las personas ya están pasando por alto los llamados de las autoridades.
¿Por qué existe esa confusión o esa indiferencia?
¡A más de un año de la pandemia, las autoridades están hechas bolas!
Mire, el 4 de junio, a dos días de las elecciones, el color del semáforo cambió para todas las entidades, 19 pasaron sorprendentemente a color verde a partir del 7 de junio, nueve estarían en amarillo, y cuatro más en anaranjado, parece que el mensaje fue, ¨salgan a votar con confianza, la pandemia está terminando¨, porque eso habían dicho hace un año, o más bien así se entendió, si el semáforo epidemiológico estaba en verde, la pandemia se había superado.
¡No fue cierta esa aseveración!
Ante el anuncio de las autoridades, de los estados que estaban en color verde -incluida la CDMX, que dos semanas después la regresan a amarillo-, la gente empezó a realizar sus actividades “normales”, en busca de reactivar su economía individual o bien de no perderla, se reanudaron actividades sociales o deportivas, e incluso se pretendió regresar a clases presenciales y no se logró, muestra de ello fueron las entidades de Campeche y Ciudad de México (CDMX), en donde estudiantes o profesorado se contagiaron de Covid y lo único que restó fue dar marcha atrás a esa idea.
Con todo y pandemia hubo actividades proselitistas presenciales, concentraciones masivas de cierres de cierres de campaña, elecciones y a la fecha vemos hasta protestas postelectorales de decenas de personas qué sin importar la pandemia y su salud, participan en estas acciones como si no pasara nada.
Sin embargo, los casos de contagios siguen y van en aumento, y esto se corroboró con la declaración de este 22 de junio de Hugo López Gatell, el Subsecretario de Promoción y Prevención de la Salud, -por cierto, que no termina de irse, aun cuando ya se había despedido-, quien reconoció un incremento del nueve por ciento en los casos de Covid-19 en México.
Según el funcionario, la ocupación hospitalaria continúa descendiendo, pero como muchas cosas de las que ha declarado desde que inició la pandemia no han sido ciertas, y mucho ha sonado a meramente palabrería, no se tiene la certeza de esa afirmación, es decir ya existe incredulidad en sus declaraciones, y no sabemos si de verdad la ocupación hospitalaria va a la baja, porque contradictoriamente afirmó que para el sábado 26 de junio, ¨podría reflejarse un incremento mayor en la pandemia¨.
Entonces volvemos al escenario inicial del Covid-19, unas son las cifras reales y otras, las cifras institucionales de contagios y personas fallecidas. Usted seguramente conoce casos de vecinos, familiares o compañeros de trabajo que han enfermado de coronavirus en estas últimas semanas, algunas han pasado el contagio en su casa, otras no han corrido con la misma suerte y han perdido la batalla, y a las autoridades las vemos muy pasivas, incluso cuando se habla ya de una nueva variante del coronavirus -Delta- que puede ser más contagiosa y peligrosa.
Estamos en la incertidumbre porque mamás y papás no sabemos si las clases serán presenciales o seguirán en línea, o de ambas formas, y eso tiene que ver con la economía individual, familiar y del propio país; la pandemia no cede, la economía no está en su mejor momento, la salud de la población es vulnerable, preocupa que hospitales que habían sido reconvertidos a centros de atención Covid estén regresando a sus atenciones normales y después de 15 meses de pandemia las autoridades siguen hechas bolas en cuanto a la salud, pero eso sí, se priorizan otras actividades sin sentido o intrascendentes y se deja a un lado esta emergencia de salud mundial y nacional.
Por todo el contexto anterior, lo que resta es seguir cuidándose, usar el cubrebocas, no tirarlo en cualquier parte, no acudir a reuniones masivas, no irse de vacaciones, seguir usando gel, lavarse constantemente las manos, vacunarse y tener presente que aún inoculadas las personas no están exentas de contagiarse.
¡Ojalá las y los mexicanos prioricemos la salud y exijamos a las autoridades cumplir con lo que les corresponde!
- Red Nacional de Periodistas
























































