La lucha de 384 ciudadanos por arribar a las 25 curules del Congreso local está a todo lo que da y en la definición de las postulaciones ya hubo de todo y habrá todavía más ajustes para tratar de saciar los intereses personales, de grupo o hasta familiares.
En esta danza de ambiciones hechas aspiraciones políticas hay de todo por acceder al poder, desde traiciones, imposiciones, cambio de ideología y partido hasta negociaciones impensables que llevan al rompimiento de grupos.
Pero en todo ello, está la ambición de poder político y hasta económico.
Ayer con el cierre del plazo para registrar a los aspirantes a diputados tanto por la vía uninominal como plurinominal, se develaron varias condiciones, como la ambición familiar de Silvano Garay Ulloa, quien ha hecho del PT una franquicia rentable. El originario de San Luis Potosí impuso a su hija, Irma Loredo Garay como candidata a diputada plurinominal y que en caso de obtener el porcentaje de votación requerido, seguramente será legisladora.
También está el caso del dos veces diputado –local y federal- y dos veces alcalde de Huamantla, Alejandro Aguilar López, quien decidió abandonar al PAN para postularse por el PT al cargo de legislador por la vía plurinominal. Lo mismo ocurrió con otro panista, Felipe Morales, quien ahora buscará la diputación local por el partido de la estrella.
En el PAN puede y seguramente habrá cambios de último momento y posibles sustituciones de candidatos a diputados, hecho que ya generó una confrontación entre la senadora Adriana Dávila y el líder del albiazul Carlos Carreón, otrora aliados; la primera quiere mantener el control de la decisiones y negociaciones en dicho instituto político, y el segundo, tiene acuerdos por cumplir con sus aliados, lo cual dejará algunos damnificados de la lucha y danza por el poder.
























































